martes, 30 de junio de 2009

275 (doscientossetentaycinco)

Todo apuntaba a la autodestrucción, la ventana, yo, las ganas...

Pero no, solo era un momento en el cual, el humo, la combustión y el cancer a largo plazo se juntaban para hacerme compañia en el semi exterior.

Ahí estaba la oscuridad, las tejas mojadas, el cielo que se despejaba…

Las estrellas miraban como lentamente iva perdiendo la estabilidad, la costumbre aun no llegaba y era la casi quinceava vez que caia.

El humo se iva, junto con las expectativas y la mirada perdida.

El hielo caía, bajaba, el clima nada hostil calaba los huesos.

Y esto estaba a la mitad.

El sabor de todo esto era demasiado y mareaba a todo.

El cielo seguía ahí, aun que las estrellas se habían movido…seguían su camino.

Había calor en mi mano y el final se acercaba…pero seguía tumbada ahí, haciendo nada, las tejas se congelaban, le daban muerte rápida a esa muerte lenta… los ojos se acostumbraban a la oscuridad, el pulso se descontrolaba.

El fin había llegado.

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