domingo, 17 de mayo de 2009

241 (páginas semi en blanco)



Me encontre no hace mucho con un lobo, que no tenía identidad...
Con el paso del tiempo nose como lo dome, y me di cuenta que no era un simple lobo, en los ojos que jamás pude ver , interprete mil cosas...
El había recorrido muchos caminos, había visto muchos amaneceres, había vivido mucho.
Tenía varias cicatrices que el tiempo le habia hecho, y aunque estas parecian haber sanado, aun escondia algo de dolor.
Al principio le tuve miedo, por que no conocía sus hábitos, si cazaba o no cazaba, pero acostumbrarme a su compañia disipo aquel inseguridad.
Por su naturaleza, no tenía costumbres, y la libertad era lo que más amaba, y sufría muchas veces por esto...
Y esto lo disgustaba y hacia que su pelaje se opacara...
Y sus ganas de llorar bloqueadas por la frustración, cada vez eran más grandes, y lo unico que hacia era hecharse en el peqeño rincón en el cual se hechaba todas las noches a descansar.
Era una rutina que tenía, no sabria explicar como se acostumbro a eso, pero tal como se acostumbro, cambiara su rutina por otra que no lo haga infeliz.
Aun no entiendo como llego aquí, ni como se acostumbro tanto, y no es mala compañia, de hecho es un exelente guardián, por que cuando viene la tristeza, empieza a ladrar y no para hasta que se va.
Nose lo que el destino tiene para un lobo solitario como el, pero si logró llegar vivo hasta aquí, podrá seguir su camino, que aunque ahora este sin puntos de referencia y sea todo un desierto, siempre se puede llegar a la sombra para descansar y pensar bien que dirección debe tomar para llegar al mar.

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